Historia

Es en 1860 cuando Stefano Pernigotti abre una reconocida droguería en el centro de Novi Ligure. Rápidamente su producción de confitería tiene un gran éxito y en 1868 Stefano, junto a su hijo, funda la sociedad Pernigotti & figlio, dando vida así a una fábrica que se convertirá pronto en un punto de referencia para la ciudad. La calidad excelente y la sabiduría artesana aplicada a los grandes números viene premiadas en 1882 con la condecoración del escudo de la casa real, que convierte a la sociedad en proveedor oficial de la Casa Real. A inicos del 900 la empresa se confirma como una de las más importantes del sector, con avanzadas maquinarias y recetas siempre muy apreciadas. 
En 1914, con el inicio de la I Guerra Mundial, viene prohibido el uso del azúcar en las preparaciones de productos de confirtería. Con intuición y maestría, Paolo Pernigotti modifica entonces la receta del Torrone, sustituyendo el azúcar con una cantidad de miel más concentrada, obteniendo así un producto de sabor y consistencia únicos. El 1927 es un año decisivo para la empresa. Es el inicio de la producción del gran clásico de la tradición confitera pìamontesa: el Gianduiotto.
En el 1936 se comienza la producción de cremas para helados, que pronto aquirirán cuotas siempre mayores, calificando Pernigotti entre las mayores empresas del sector. A partir de los años 70 la empresa gestiona una gama de productos extensa de gustos, formatos y sabores y se convierte en una de las principales protagonistas en el mercado de los bombones - con Gianduiotto y Cremino - y de las tabletas de chocolate - con Pepitas y Nocciolato. Con los años la empresa consolida su propia identidad, revisiona todas las gamas de productos en los gustos y formatos y reinterpreta el abanico de creaciones convirtiendose líder en el segmento de la Gianduia y llegando a celebrar sus 150 años de actividad.